Ciutat Podrida.

Ciutat Podrida es el nombre de mi proyecto final de master. Un proyecto que pretende poner de relieve la crítica a las Ciudades productos, a las ciudades que se han olvidado de las personas y se rigen unicamente por criterios económicos. Es a la vez la reclamación de una cultura de base que trabaje de la participación y la reflexión, una cultura que se salga de lo monumental, de contribuir a la imagen marca de la ciudad y que se acerque a las personas. El proyecto es un proyecto de simulación, pero al denuncia que en él se hace no. Por ello quiero dejar aquí una adaptación de la introducción del mismo.

“Era un sábado de abril del 2013, acogíamos a un hindú en casa, por esa dinámica, que caracteriza tanto a nuestra generación, de viajar por el mundo en casas de amigos de amigos. Fuimos a tomarnos una cerveza al “Forat de la Vergonya”. En inglés, intentábamos explicarle nuestras realidades, formas de relacionarnos, costumbres… su cara de estupefacción era constante, al igual que la nuestra cuando nos contaba las realidades de la India. Le explicábamos lo simbólico del lugar dónde estábamos: El Forat, un trozo de historia vecinal, de lucha común por la recuperación de espacios públicos y verdes, de la tozudez y empeño incesante de los vecinos del barrio, hace menos de 10 años, por tener un espacio público donde interactuar entre ellos, relacionarse, conocerse, ayudarse, compartir… cuando sufrían las consecuencias de los planes de transformación urbanística, lo que diversos teóricos han denominado gentrificación. Plantaron un árbol para empezar una zona verde donde quería construirse un parking. Lo plantaron una y otra vez.

Tras muchos capítulos de lucha vecinal, y cargas policiales, el Forat es ahora una plaza de por y para el barrio: con un huerto urbano autogestionado por los vecinos, con canchas, espacios para relacionarse y un monumento a los vecinos que lucharon por tener ese derecho. Aunque eso no quita que todo el barrio fuese víctima de los procesos de transformación urbanística y especulación inmobiliaria con consecuencias todavía vigentes. Allí estábamos con el hindú, compartiendo culturas y conocimientos, aprendiendo unos de los otros, mientras, en el Forat, un grupo de jóvenes ayudaban a los niños, de orígenes muy diversos, a arreglar la cancha, poner una red, pintar el campo, jugar, aprender, convivir…

El proyecto que a continuación desarrollaré defiende la necesidad de recuperación de los espacios públicos como lugares de relación, interacción, expresión, cohesión, arte, resolución de conflictos, debates y construcción, en oposición a la otra Barcelona: La Barcelona construida por y para el turismo, la Barcelona presentada perfecta sin conflictos, la Barcelona marca, la Barcelona de paso, la Barcelona tienda, la Barcelona de Gaudí, la Barcelona Olímpica, la Barcelona guapa, la Barcelona multicultural. La Barcelona construida al servicio del Capitalismo Tardío que diría Jameson, construida para el capital, y no para las personas que en ella habitan.

Una situación Global que desde este proyecto se tratará localmente, centrándose en el caso de Barcelona. Una ciudad en Venta. Se propone que el proyecto se desarrolle en el Raval aunque puede hacerse en cualquier barrio. Elijo el Raval ya que ha sido uno de los barrios que más ha sufrido las reformas urbanísticas como modo de reformar la sociedad, “limpiar el barrio”, proceso reflejo de las desigualdades sociales que llevan a cabo las políticas neoliberales de presentar Barcelona como un producto.

Un producto por y para el turismo.

ciutat podrida

Una ciudad construida para venderse. Los espacios supuestamente públicos han pasado a ser espacios de tránsito, Manuel Delgado se refiere a ellos en el “El Animal Público” como “Espacios Transversales: Espacios que sólo existen en tanto que aparece como susceptible de ser cruzado, y solo existe en tanto que lo son.” Las Ramblas, la cuna del turismo desmesurado, un infierno prácticamente para los habitantes de la ciudad, marca el inicio de un barrio que vive las consecuencias de los procesos de gentrificación: la migración, las drogas y los centros culturales, las putas y las universidades, las ramblas inmensas y las callejuelas oscuras. Una Barcelona con conflictos, que se muestra como perfecta: Diversa, tolerante, cultural, y guapa, sobre todo guapa.

El proyecto parte de la idea, de que las políticas de transformación urbanística aplicadas a lo largo de la historia, primero para exaltar los nacionalismos, y luego por la generalización en el mundo occidental de vender las ciudades al turismo, han creado una masificación turística ingestionable. Se han aplicado políticas que sólo tuvieron en cuenta la revalorización económica de las zonas transformadas, y no las consecuencias sociales y la desigualdad social. Ello unido a la globalización y al boom de la burbuja inmobiliaria ha provocado que las ciudades se conviertan en productos turísticos, dónde los barrios tiene que luchar diariamente para no dejar de sentirse barrios. La cohesión social se desparrama por las calles “tránsito”. Gente de todas las procedencias coexiste pero no convive, la políticas públicas no fomentan espacios de encuentro, de reflexión, de intercambio, dónde pueda construirse una cohesión social, sino que fomentan espacios monumentalizados, para la imagen Barcelona, espacios privatizados, para ser vendidos al turista.”

Luchar por la cultura.

Cultura como derecho. Cultura como industria. Cultura como motor transformador. Cultura como mercancía. Cultura Libre. Sector cultural. Cultura como lujo. Cultura y propiedad. Cultura 2.0. Cultura como el conjunto de símbolos y costumbres de una sociedad. Contracultura…

No sé por dónde empezar. Son tantos los debates y las contradicciones.  Tantos conceptos antagónicos.

Creo en la cultura como derecho. No voy a entrar en el debate de qué es cultura, pero si en cuál es la responsabilidad de los que decimos ser profesionales de la cultura. Cuál es nuestra labor aportar en la sociedad, en porqué creemos firmemente que hay que producir, porque se produce, cultura. Y recalcar que hoy es más necesario que nunca. Sino partimos de la convicción de que la producción cultural tiene que tener un retorno en la sociedad, no lucho por la cultura.

La gente no para de crear. A mi alrededor, y lo digo orgullosa, veo como mucha gente de mi generación hace frente al pesimismo generalizado y trabaja por hacer aquello en lo que cree.  Los proyectos por “amor al arte” son muchos: cortos, grupos, eventos, iniciativas sociales, proyectos fotográficos, luchas sociales, crítica, denuncia, libros, recuperación de espacios, conferencias, charlas… Todos sin un euro.

Funcionan por el intercambio de recursos, por la aportación desinteresada de gente, y sobre todo, por el tiempo, por el tiempo que están dispuestos a prestar, por la mera satisfacción, esa parte de mi generación de la que poco se habla. Pero que es mucha. Nos han quitado todo, pero por lo menos, nos han regalado tiempo.

Esta es la contracultura que me hace estar segura de lo necesaria que es la producción cultural. Hoy más que nunca. De la necesidad que tenemos de repensarnos, de conocer el pasado, de conocer los motivos exactos de lo que estamos viviendo, de reorganizarnos colectiva e individualmente, de criticarnos, de quejarnos, de analizarnos, expresarnos, comunicarnos, difundir, conocernos, y rehacernos. Creo firmemente en que la producción cultural es necesaria. Producción no entendida como mercantilización o industria. Producción entendida como creación, creación que expresa mediante el arte en su más amplio sentido inquietudes que otros reciben.

Yo apuesto por esta cultura. Apuesto porque que esta es la cultura necesaria. Si lo único que importa es la rentabilidad, el IVA, la asistencia de público o los viajes o cenas de empresa que has tenido que recortar, no firmo. Porque la cultura no es un lujo, pero sí que ha habido más que lujos en cultura.

Vuelvo atrás. No estoy diciendo que la cultura sea gratis. No estoy diciendo que no haya que reivindicar la bajada del IVA, no ya sólo por las graves consecuencias a nivel laboral que ha tenido y seguirá teniendo, sino por el paso atrás gigantesco en lo que a derechos culturales se refiere, ya que limita enormemente el acceso a la cultura, la cultura como derecho. Pero siembre teniendo presente, que está pasando con todos los derechos, nos limitan el acceso a la educación, a la sanidad, a la información, a la libertad de expresión… y que hay que luchar por todos ellos.

Estoy diciendo que al cultura no es sólo una industria. Que nunca puede ser considerada en absoluto con los criterios de cualquier mercancía. Que la inversión pública en cultura, si realmente atendiese a intereses públicos, debería estar al margen de criterios partidistas y económicos. Y no lo está. Por eso, no funciona.  Estoy diciendo que no le podemos decir a la población que salga en marea a la calle por la cultura, sino trabajamos por darles un verdadero retorno. Cuando es así, cuando la gente siente que pierde un derecho, sale a la calle.

Estoy diciendo que nos repensemos. Que busquemos las fórmulas, para que no tengamos que servir de lavado de imagen a la Caixa con sus patrocinios, y no nos condicionen políticamente las subvenciones. Estoy diciendo que nos unamos y creemos. Creemos proyectos, sinergias, opciones, luchas… que la precariedad no sea la tónica, sobretodo utilizar la cultura para luchar por un futuro, el gran dilema está, en cómo sobrevivir mientras.  Nuestra labor tiene que ser trabajar por averiguarlo. No por cómo sobrevivir del arte…

Sino por llegar a una sociedad en la que todos vivamos, y no sólo sobrevivamos.

Ni un paso atrás.

Estamos en Guerra. Porque hay dos bandos, los opresores y los oprimidos. Hoy ha habido una víctima más de esta guerra, que ha escapado de ella volando por su ventana, mientras iban a robarle su casa. 

Estamos en Guerra, porque que la gente esta viva. Porque las estrategias de desesperación y miedo, no funcionan si nos unimos. Estamos en guerra porque muchos no estamos jugando su juego, porque muchos nos estamos juntando y se esta creando una contracultura real, una contracultura autosugestionada, de cooperación, horizontales, participativas, son muchos los proyectos en este sentido que están ayudando a que seamos la propia gente la que dirige sus vidas, en todos los ámbitos: Salud, arquitectos, ingenieros, cultura,educación…  estamos en guerra, porque nos hemos cansado de que nos utilicen a cambio de robarnos la vida.

Porque hemos decidido VIVIR.  

Nuestras armas, la inteligencia colectiva, la cooperación, las sinergías, la autocrítica, la reflexión, la autogestión,  la solidaridad,  LA RAZÓN.

..Y dicho esto, yo entraba al blog, a publicar una carta que les mande hace unos días a amigos y familiares, la carta, y no una entrada en formato blog , porque creo que es la manera más sincera.

Hola Familia:)

Como muchos sabéis, estoy en Barcelona haciendo las prácticas del máster en un proyecto cultural de reflexión y acción artística que se llama Limiminal GR. Cada año, los comisarios, Pilar Cruz y Marc Roig, proponen una serie de temas sobre los mitos y automatismos de  nuestra sociedad, y después de generar una reflexión sobre dichos temas, de la que se enriquecen los artistas, llega el día de la Acción en el Antic Teatre, con una batería de presentaciones y actuaciones de divergentes creadores, que, desde la crítica y la expresividad, ponen en evidencia las contradicciones de nuestra vida cotidiana. En palabras de Marc ” No tengo muy claro si estos es arte o otra cosa, pero permite que la creación cultural sirva para pensar  nuestra vida”.

Es un proyecto que ahora debería cumplir su 3º edición, pero en julio la administración comunica a Liminal Gr que le retira al subvención que hasta ahora había permitido su existencia. Al igual que a muchos otros pequeños proyectos culturales que en la ciudad estaban haciendo una gran labor de crítica y reflexión, más necesaria hoy que nunca, pero que no les interesa a ellos, hoy menos que nunca.

Al retirar la subvención, tuvimos unos días de incertidumbre y de no saber muy bien que hacer, contábamos con todas las ganas y la ilusión de seguir adelante, además de con una convocatoria de proyectos abiertas y muy interesantes propuestas encima de la mesa. Así que decidimos hacer de ” tripas corazón” y seguir trabajando reformulamos Liminal Gr, para hacerlo con los menores gastos posibles, y decidimos recurrir al crowfunding como solución a la financiación.

Para los que no lo sepáis, el crowfunding o micromecenazgo, es un modo de financiación que está permitiendo llevar  a cabo muchos proyectos culturales y sociales, a través de muchas pequeñas aportaciones de la gente, que a la vez recibe su recompensa por dicha aportación, y ayuda a cofinanciar el proyecto para que pueda hacerse realidad. Aquí os dejo el enlace de liminal en verkami, una plataforma de crofunding para que lo entendías:  http://www.verkami.com/projects/3395-liminalgr-2012-2013 y podéis consultar los temas y proyectos de este año. 

El recurrir al crowfunding, no deja de estar lleno de reflexiones por nuestra parte, es una fórmula que nos puede resultar incómoda, en tanto que se deja entender que la administración no se interesa por la cultura, y mucho menos por al cultura no médiatica y crítica, además, particularmente, también me crea mis dudas sobre la autoprecarización del sector.

Pero al mismo tiempo, considero que hoy más que nunca tenemos que hacer de tripas corazón para conseguir proyectos autosugestionados, no ya sólo porque la administración no les de dinero, particularmente ya me he cansado de pedirles nada ni deberles nada. Creo más que nunca en la autorganización y las colectividades, sabéis que llevo tiempo trabajando extraprofesionalmente para ello, para abrir procesos y proyectos de cooperación y para entender la política y nuestra sociedad desde el contrapunto según el cual nos lo quieren hacer enteder desde arriba.

 No es casualidad que este haciendo las prácticas en un proyecto que a día de hoy, todavía no sabemos si se va a realizar, en vez de estar haciéndolas en el MNAC o algo así.  Creo en la cultura como un eje de transformación social, por ello creo en la necesidad de la existencia de proyectos culturales como estos, en los que la crítica va más allá de quejarse de un sistema, o de echarle la culpa a los políticos de la situación, es una crítica, y siempre con humor de nosotros mismos, una autocrítica a los automatismos de nuestra sociedad, esto permite que repensemos nuestras relaciones, nuestros comportamientos y nuestra forma de actuar en la vida, y quizás así podramos entre todos y colectivamente, llevar a cabo esa transformación social que muchos tanto deseamos. 

 

Sin más dilaciones os dejo con la web de Liminal para que véais toda la información! Y os animo , o os pido que aportéis en la medida que podáis, se puede aportar desde cinco euros, o comprar las entradas por adelantado ( y sin iva;) o aportaciones mayores con graciosas recompensas!!  También nos ayudaréis mucho si difundís, y os animo a que visitéis nuestras redes y reflexionéis con nosotros.

Marta JP.

Liminal Gr_ Ni un paso atrás.

Fira de Tárrega, ¿dónde quedó la calle?

Recuerdo  la primera vez que fui a la Feria de Teatro en la calle de Tárrega, creo que fue hace ya tres años. Por aquel entonces ni se me había pasado por la cabeza dedicarme a la gestión cultural.

Recuerdo que bajé del tren, y respiré magia. Las calles estaban llenas de alegría y de arte. Los artistas, procedentes de todas partes del mundo, estaban ahí para sacarte carcajadas, sorprenderte, hacerte pensar y sentir. Lo único que te pedían a cambio, era que les devolvieras algo de esa alegría en su gorra, y sólo si te había gustado lo que habías visto, siempre después, nunca antes.  Pero no era el único arte que había, el festival era mucho más que eso. Eran 3 días de compartir cultura.

Combinaban Jam Sessions improvisadas en el césped, con obras en teatros cerrados y de pago. Los artesanos, también artistas, inundaban las calles con sus trabajos,  puestos de bocatas, de cervezas, y los pequeños negocios del  pueblo estaban a rebosar, todo era vida. Recuerdo quedarme maravillada con que todavía existiera un pueblo donde, aunque fuera por unos días, el espacio público parecía ser público de verdad. Podías interactuar, compartir, crear, aprender, experimentar, conocer y sentirte libre en él.

Este año, después de haber estudiado producción y comunicación cultural, y siendo consciente de que montar un festival de esta envergadura no está exento de dificultades y gastos, volví esperando llevarme la misma sensación que el primer año.

Me baje del coche y lo primero que vi fue una furgoneta de la policía que nos miraban de arriba abajo.  Crucé el puente del rio, y me sorprendió ver la poca gente que había en el césped que hace tres años estaba inundado de espontáneos que compartían su música y cualidades artísticas más diversas. Continué caminando, ya habían pasado dos coches de policía, y vi como uno de ellos requisaba sus cosas a un grupo de artesanos y les multaban.

 Seguimos hacia las plazas del pueblo, mucho menos masificadas que hace 3 años, lo cual no me desagradaba nada, familias, jóvenes, gente de todo tipos y colores veían el espectáculo de uno de los clowns,  al finalizar el espectáculo y llegar el momento de la gorra, el discurso del clown tuvo un matiz distinto al de otros años,   no pedía si quiera para tener una recompensa por su trabajo, sino para poder pagar los gastos que le habían supuesto desplazarse hacia allí, así como la comida o el alojamiento ( que era una tienda de campaña), recalcando que los organizadores ni el  ayuntamiento  de Tárraga le ayudaban en este sentido.

Seguimos el recorrido a la siguiente plaza; de camino vimos una terraza de un bar con hueco y decidimos tomarnos un café, cosa que no había  conseguido hacer tres años atrás, tomarme el café, sí, sentarme en la terraza, no.  Era una clara prueba del bajón de gente que había dado el festival.

Sentada en la terraza vi como enfrente, dos jóvenes disfrazados  con dos palos, una cuerda y jabón, se disponían a ganarse los cuartos haciendo bombas gigantes, en dos minutos estaban rodeados de niños bañados en carcajadas.  Entre tanto vi como pasaban diversos productores culturales con café y acreditación en mano, disparados hacia el teatro a puerta cerrada, no vi a ninguno  si quiera girar la cara a las actuaciones en la calle, puede que a muchos se le haya olvidado que el de Tárrega es un festival de teatro en la calle. Entré a pagar el café y cuando salí  ya no había niños alrededor  de las gigantes bombas de jabón. En su lugar, nuevamente la policía multando a los jóvenes, parece que su función en el festival era recordar cada minuto  que aquello no era espacio público, y que no éramos libres en él.  El ambiente era más de tensión generalizada que de alegría generalizada como otros años.

Seguimos nuestras andanzas por diversas obras y espectáculos. Por un momento me olvide del cabreo que me estaba cogiendo al ver la degeneración del festival por puros intereses políticos y económicos, al ver a los artistas tratados como delincuentes, por supuesto el trato no era mucho mejor a los que vendían bocadillos, cervezas o collares.  En la plaza de autobuses  una gran masa rodeaba un espectáculo que no conseguía ver de lejos, conseguí sentarme delante y ver un gran espectáculo  de una compañía que había venido desde Argentina, duró como 50 minutos y mezclaban equilibrios espectaculares y humor.  Una vez más, al acabar, el discurso fue distinto. Los aplausos retumbaban de tal forma que casi no consiguen hablar. Cuando lo hicieron explicaron que el espectáculo que acabábamos de ver había sido improvisado,  porque horas antes la policía les había requisado su material de actuación y una gran estructura que era el eje de la misma.

Como espectadora, la sensación era:  Artistas descontentos, público contento con los artistas, descontento con el festival en general, con el precio de acampada el doble de hace tres 3 años,  con las multas por todo a todos, bueno no, creo que los que vendían droga estaban muy contentos porque nadie les había registrado ni multado.

Como gestora, sé que nada es gratis,  se que los espectáculos cerrados sirven para recopilar un dinero necesario de gastos de producción y gestión, sé que el artista con la gorra  no paga el trabajo de muchas otras personas que hay detrás, ni siquiera muchas veces el suyo, pero sobre todo sé que sin público en la calle, y sin artistas en la calle, un festival de teatro en la calle morirá por su propio peso.

Para mi, festivales como estos deben y tiene que existir por sus valores culturales , pero hasta poniéndome neoliberal,  el control del espacio público que vi en un festival que debería reclamar todo lo contrario, y las multas por acampar, vender o actuar, no van a hacer que recauden más dinero,  va a hacer que cada vez vaya menos gente y artistas,  va  hacer que las terrazas de los negocios locales , y las tiendas cada vez estén más vacías, va a hacer que la gente no se gaste el dinero en el tren y mucho menos en pagar 14 euros por un hueco de tierra para poner su tienda. Si os cargáis la vida del festival, si os cargáis el sentido del espacio público, estáis anunciando una muerte segura de un gran festival. Como espectadora y como gestora, si no hay artistas y gente en la calle, perderá también el sentido ir a Tárrega a pagar una obra de teatro a puerta cerrada.

Mientras hacíamos la cena, dos amigos artistas, nos regalaron  unas horas de música, fue el gran momento mágico para mi de este festival, en el que un grupo de gente compartíamos risas, reflexiones y canciones que improvisaban,  fue la prueba fehaciente  de que el arte y la cultura nunca morirán, la cultura no es un lujo como han comentado muchas entidades culturales tras la subida del IVA, pero tampoco es sólo un negocio, tampoco es sólo una industria  y no se puede medir en los mismos términos que el resto.

WIRED AERIAL THEATRE era el espectáculo inaugural del festival. Una seguro que no barata producción que combinaba avances tecnológicos con bailarines aéreos espectaculares, y una clara crítica a la sociedad capitalista actual.  Todos observábamos con los pelos de punta el espectáculo, la gente rompió en aplausos, después de la sin duda impactante e impresionante actuación, cuando la pantalla silenciosa, pidió a gritos: “Un canvi” (un cambio).

Pantalla Global, en el CCCB.

Durante los últimos meses el CCCB ha acogido la exposición “ Pantalla Global”  basada en el libro Gilles Lipovetsky y Jean Serroy que lleva el mismo título. Los dos autores junto con Andrés Hispano han comisariado la exposición, que pretende reflexionar sobre el poder de la pantalla en nuestra sociedad.

Grandes dispositivos, configurados por grandes pantallas en la oscuridad,  realizan un recorrido que expresa el poder de la misma, fragmentado en la exposición en diversos temas aunque con una reflexión unitaria, la pantalla ha condicionado la realidad de nuestra sociedad, la modifica, y cambia nuestras formas de relacionarnos según se modifica su lenguaje.

El primer dispositivo, a modo digital una frase en tres idiomas que pasa en movimiento, y se repite una y otra vez  “El mundo se convierte en pantalla, a la vez que la pantalla se convierte en mundo” , nos resume la exposición.

El segundo dispositivo que encontramos  una pantalla enorme que te envuelve en el que se suceden imágenes que se acercan y desaparecen, es la historia de la televisión, pantalla en los últimos 20 años ha ocupado la mayor parte de ocio, relevando a la gran pantalla, el cine. Y como ocurrirá durante toda la exposición acompañado de un texto explicativo. Así, nos presentan el ocio basado fundamentalmente en el Show Business. En dicho dispositivos se suceden imágenes intermitentes de personajes y programas televisivos que consiguen demostrar como el star system del cine, de los grandes actores intocables, de la política de seducción de lo perfecto, se pasa al star system de la gente de a pie, de lo imperfecto, Belén Esteban y compañía. Se mediatiza la vida privada de las personas, se pasan los límites de lo privado y lo público, Gran Hermano, Operación triunfo… y consigue que el país entero se paralice observando el espectáculo, el negocio de la vida privada. Nada en la televisión está dejado al azar, ni la telerealidad aunque ocurra en tiempo real, puede adjudicarse este adjetivo, todo esta guionizado, la pequeña pantalla utiliza las técnicas del cine para su objetivo último de guerra de audiencias. “ Unir lo real del cine y la televisión un especie de hipercine” en palabra de los autores.

El tercer dispositivo, de nuevo una gran pantalla que en esta ocasión demostraba mezclando fantasía y realidad, es decir, noticias y películas, y como nuestra historia esta contada a través de ella. Nuestro imaginario colectivo, no sólo está hecho de realidad, también de ficción, como en los videojuegos, desde el cine se crea un imaginario colectivo por el cual nos desplazamos y creemos como la realidad, aunque esta sea modificada dirigida a unos intereses concretos.

Un cuarto dispositivo , en el que conviven dos grandes pantallas se centra en como el poder político ha utilizado el poder mediático de la pantalla a lo largo de los años. De una forma dinámica, superponiendo imágenes en ambas pantallas, nos muestran al evolución de los políticos estrellas, juegan la misma táctica que el cine: Chavez vende lavadoras, Franco, ordena al pueblo, la sociedad observa y obedece, sin interactuar, ni cuestionar.  Obama, hace una entrevista en televisión contestando a preguntas del twitter,  con Rajoy interactúan por facebook. Las puestas en escena tienen los mismos objetivos, los discursos son los mismos, pero ahora puedes interactuar tú, se inmiscuye la comunicación bidireccional en lo mediático, intervenimos y nos cuestionamos la realidad que nos muestran a través de la pantalla, ahora tenemos herramientas para modificarla.

La exposición, no se limita a  exponer los materiales recopilados, también, y queriendo expresar uno de los mayores cambios de nuestra época, haciendo alusión a esta nueva forma de relacionarnos a través de la pantalla, Internet e interactividad. Permiten a cualquiera participar en la exposición con un sector que denominan “ contraplano”, y que va apareciendo a lo largo de la exposición. En el cual, a través de la página web, cualquiera puede exponer su video.

La exposición continúa, con otros  dos dispositivos que sin duda en la pantalla han tenido el vehículo necesario para la explotación económica y mediática, que han alimentado el sistema  económico a la vez que la expectación mediática. El deporte y la publicidad. El espectáculo  y el start system definición en televisión viene de las retrasmisiones deportivas, que constituyen la consagración de la televisión. Es el mayor negocio de la pequeña pantalla, que paraliza las ciudades. El mundial de fútbol, son países enteros parados mirando una pantalla. Aquí también se juega el Star System, en el deporte y en la publicidad. Maradona y CocaCola.

Hasta este punto de la exposición, los dispositivos, su forma de exponerlos, en una cámara oscura constante grandes paneles y un recorrido claro,  así como explicaciones claras de la reflexión que quiere hacer cada uno de ellos.

Sin embargo, al adentrarnos en los últimos, con temas de muy relevante reflexión, como son la pantalla exceso y la pantalla vigilancia en cierta manera pierde fuerza. Los autores defiende la idea de que estamos en un proceso de hipermodernidad, exceso de imágenes, que en muchas ocasiones nos hacen inmunes, sexo, sangre, dolor, se banalizan hasta naturalizarlos en la pantalla, como si nunca hubiera suficiente, como una orgia de imágenes de nuestros más puros instintos. Pero el dispositivo no llega a darte esa sensación real de extremo, al igual que el de la pantalla vigilancia, aunque se entiende lo que quieren decir, debería hacerte sentir vigilado, y no lo acaban de conseguir.  El Gran Hermano, la perdida de identidad, el individuo vigilado y controlado, es otra de las  características inherentes de la pantalla.

La exposición finaliza, cambiando totalmente de escenografía, se sale de la pantalla oscura del cine, para adentrarse en el más puro presente de nuestra relación con las pantallas. Ya no se trata de una sala oscura con sillas para sentarte y observar, ahora es una sala de blanco impoluto, en la que la interactividad es la base e la relación con la pantalla, así se podía ver diversas aplicaciones a través de móviles, aunque también en este sentido podrían haber muchos otras pantallas de interacción, de juego y de participación. Ya que lo que lo que se desprende del recorrido por al pantalla global, es que nuestra relación con el mundo y nuestra forma de construir  y relacionarnos en nuestra sociedad ha ido modificándose a  lo largo de la historia, según se modificaba la pantalla y nuestra relación con ella.  Bajo mi opinión, para que está relación con la pantalla,  y con la proliferación de nuevos dispositivos que nos acompañan todo el rato, no se vuelva impersonal, no produzca el vacío tras al saturación de información, o la falta de capacidad para relacionarnos personalmente, debemos tener unos esquemas claros dónde ir encajando esa información, para no banalizarla, tenemos que ser capaces de juntar en un puzzle las pequeñas piezas de esa hiperinformación que día a día nos llega por numerosos dispositivos. Debemos utilizarlo como medios para interactuar, crear, co-crear, participar,  pero con un fin en la vida real.

En definitiva, una exposición que hace una profunda y necesaria reflexión entre la relación de las pantallas y el mundo, la pantalla y nosotros.

Peter Greenaway ” El cine está muriendo” en el LOOP

Este fin de semana, como colofón final del Screen Festival, está teniendo lugar en Barcelona la Feria internacional de videoarte Loop.  En este contexto ayer tuvimos la oportunidad de asistir a una charla/coloquio con Peter Greenaway.

Peter Greenaway es una pintor que decidió pasarse al mundo del cine.  Su intervención dejó el debate servido sobre qué es cine y qué es videoarte, la  necesidad de explorar nuevas formas, algunas de sus reflexiones más relevantes:

El cine está muriendo” no dudó en afirmar. ¿ Qué hacemos sentados en la oscuridad viendo una pantalla sin relacionarnos como normalmente lo solemos hacer?. El cine se ha convertido en al traducción de los libros, todo lo que vemos, excepto algunas  excepciones, es texto. El cine , al fin y al cabo acaba siendo una combinación de teatro, pintura y literatura. Tenemos que encontrar algo más que añadir ahí, reformular las estructuras del pasado para crear otras nuevas.

Estamos como expectantes, esperando que haya alguna explosión, tenemos que subir nuestra imaginación en el video arte,  hemos sido educados en el texto. Tenemos que romper la narratividad. Dejar de reproducir, y pensar directamente en imágenes.  Picaso decía “ Yo no pinto lo que veo, pinto lo que pienso”.  Sin duda el futuro está en la interactividad y el multimedia, así debería ser la pantalla y las creaciones del Video Arte.

Greenaway expone en dicha feria una obra denominada “40.000 años, en 4 minutos”. Con la cual quiere hacer una crítica a nuestra sociedad, hace referencia al cambio climático en 5 pantallas distintas, que a la vez engloban varias imágenes que representan disitintos procesos de la vida, y de los grandes ciclos del planeta. Especificando que nosotros somos  sólo una especie más y que cuando nos muramos aunque no se puede llegar a decir que su obra rompa con  la narratividad del todo. No es un video fijo como el resto de obras, pero representa un ciclo una historia, de pantalla en pantalla, con una significado concreto. Aunque si podríamos decir que ha pensado en imágenes y no en palabras. Carece la obra también pues de la interactividad a la que hacía alusión en su coloquio.  Lo cual demuestra lo difícil de esa renovación a la que hacía alusión Peter. Aunque en gran medida su obra consigue diferenciarse del resto en cuestiones de narratividad, queda mucho por explorar en este sentido.

Overture

La “Sala d’Art Jove “de Barcelona, acoge una exposición en colaboración con Screen Festival, en el marco del proyecto Overture.

Overture, es un programa que no sólo permite ver la obra final de los artistas sino que también hace hincapié en la producción de la misma, en el proceso que tanta importancia tiene para la obra y que pocas veces es tenido en cuenta, así como las tensiones que tienen lugar en sus producción entre los diversos participantes.

Así, un grupo de artistas jóvenes con la colaboración e un grupo de tutores, ambos escogidos por un jurado,  llevará a cabo una serie de proyectos que se expondrán interrumpidamente durante todo el proceso. Así en el Overture encontraremos:

–   Proyecto de video en fase de postproducción: Mangrané Giménez

–   Taller de proyectos en proceso: Sánchez, Proto, Prat, Cervera

–   Documentación visual de trabajos colaborativos: Dalmau, Farrés & Packard, Escudero

–    Proyectos finalizados generados anteriormente por los artistas de la convocatoria.

Con el programa Screen Scout tuvimos la oportunidad de hablar con uno de sus tutores, José Antonio Delgado, que además de presentarnos el proyecto, hizo hincapié en las tensiones del proceso, en la necesidad de una mirada transversal. José Antonio estudió Bellas Artes en Sevilla, continúo su formación en Holanda centrándose en un arte más contemporáneo,  y realizó un doctorado en  “ Arte y Pensamiento” en la Universidad de Barcelona. Actualmente, está estudiando Gestión y Administración de empresas paralelamente que lleva a cabo su trabajo artístico, centrándose especialmente en lo performativo. Como tutor, en este proyecto forma parte más del equipo de gestión, por ello está viviendo a las tensiones entre artista y gestor en primera persona, pero su formación transversal le permite ponerse en ambos papeles.

Por último, me parece importante destacar un tema del cual reflexionamos en el encuentro sobre el sector. La autoexplotación. En el sector cultura, no sólo con la  coyuntura actual,  sino en la mayor parte de sus vida los presupuestos para proyectos emergentes o no emergentes son nulos, o escasos, eso hace que lo que invirtamos sea tiempo, tiempo y tiempo,  sin ejercer un intercambio por dicha inversión, las gestiones que dan la sensación de que no estás haciendo nada aunque estés  haciendo todo, horas y horas de trabajo en casa que no son valoradas en muchas ocasiones ni por nosotros mismos.  En su blog publicarán un texto abierto al debate sobre dicho tema.

Ruta Screen por el Raval.

El viernes, como Screen Scouts, tuve la oportunidad de darme una vuelta por el Raval siguiendo parte de la ruta del Screen Festival.  En cada rincón hay una pantalla y un trabajo original y reflexivo. Además, la interacción con el entorno es total, pues no se reduce a exposiciones únicamente dentro de centros culturales, sino que se encuentra en lugares tan cotidianos como una peluquería o un bar.

El lugar que más me sorprendió, fue un centro del que desconocía su existencia a pesar de que todos los días paso a escasos metros, y que tiene una bonita historia detrás, que desde luego sirve para reflexionar sobre el sector y su gestión. El Almazen, situado en una de las calles colindantes a Joaquín Costa, un pequeño local convertido en espacio de difusión y creación artística gestionado por la asociación “ La ciudad de las Palabras” .

Todo comenzó con un conmovedor y admirable proyecto en el Raval, en plena política de regeneración del barrio, a este grupo de gestores, que eran más bien un grupo de amigos, se les ocurrió convertir el Raval en un gran poema. Y así fue, con la participación de cada vecino, en 1998 el Raval se convirtió en la ciudad de las palabras, con grandes pancartas hechas por los propios vecinos que redecoraban su barrio y se implicaban en él.

Acabaron formando parte del servicio educativo del MACBA y realizando varios proyectos en este sentido con el barrio. Sin embargo, la nostalgia de su primer proyecto, afirman que que fue una experiencia mágica que les marcó para siempre, decidieron constituirse como Asociación porque “ nos echábamos de menos”. Encontraron este local y comenzaron su actividad. Funcionan pensando en una sostenibilidad horizontal y no vertical, una sostenibilidad a largo plazo, siendo conscientes de su tamaño y sin ánimo de crecer. Programan diariamente actuaciones de todo tipo así como continúan realizando trabajos con el barrio. Creen en el modelo de autogestión, ya que las subvenciones les esclavizan “ según el político de turno” y pierden gran parte de su autonomía, así la base de la asociación son sus socios que con tan sólo 2 euros al mes pueden disfrutar de descuento en las actuaciones y proyectos, así como se crea una sensación de pertenencia al mismo.  Pretenden estar cerca de los artistas para que sigan produciendo pero a la vez quieren implicar, o hacer co-responsable a la gente de su obra. Trabajan en una lógica de participación y cooperación.

En lo referente al Screen se puede disfrutar de una proyección sobre “La ciudad de la Palabras”  pero no se han limitado a colaborar de esta forma. Siguiendo al lógica de la asociación, han llevado a cabo  un taller para los más jóvenes, en el que elaboraron flip book, con el que reflexionaban y experimentaban la imagen en movimiento desde su base, sin pantalla de por medio.

Esta es la cultura en la que creo, y por la que me estoy dedicando a la gestión cultural,  una cultura real con el entorno, que reconozca el valor de los artistas, que les de espacios de creación y que interactúen con el público,  que haya una participación activa del entorno más cercano, que se interactúe y colabore, es el camino de la construcción.

Pantallas. Pantallas.

La pantalla se ha inmiscuido en nuestras vidas como un elemento más que cotidiano. Los más jóvenes, más que con un pan, nacen con una pantalla debajo del brazo. Móviles, ordenadores, videojuegos, electrodómesticos, incluso hasta los libros los hemos apilado en una pantalla que llaman libro electrónico.

Las creaciones artísticas en este sentido ( películas, videojuegos, programas, cortos, documentales…) proliferán sin freno, y constituyen hoy en día uno de los mayores medios por los que adquirir conocimiento, constituyen un pilar fundamental de la cultura de nuestra sociedad.

Por todo ello, considero fundamental proyectos como el Screen Festival,  que se desarrollará en Barcelona del 17 de mayo al 2 de junio, ya en su décima edición, con más de 150 espacios distintos que inundarán Barcelona de videoarte, y en el cual tengo el placer de participar como screen scouts. Diversas exposiciones y proyecciones constituirán esta festival, que no ajeno al contexo socio-económico y cultural se pregunta qué pasará con la producción de videoarte, e intenta responder a la pregunta a través de una serie de exposiciones y presentaciones enmarcadas bajo el nombre: What about production?.

Ayer se ignaguró la exposición Fresh, que se podrá disfrutar hasta el 2 de junio, cuyo objetivo es reforzar y dar visibilidad tanto a la red de centros de producción de artes visuales en Cataluña como a su producción artística audiovisual. Una exposición que cuenta con la colaboración de numerosos artistas  y 19 producciones audiovisuales apoyadas por diversos centros culturales, con gran contenido reflexivo y crítico. Desde la matanza de animales, a testimonios personales y cercanos que hablan de la muerte de familiares recordando momentos cómicos, mostrando una cara distinta de la misma en pequeñas y simples historias.

Como Screen Scouts, os iré informando y reflexionaré sobre diversas actividades del festival durante estos días. Podéis ver toda al información en su página web: http://www.screen-barcelona.com

SHAME, con S de Sexo, con S de Soledad.

Un historia de dobles identidades,  de frustración, autodestrucción , sexo, y soledad. Dirigida por McQueen y protagonizada por Fassbender y Cary Mulligan.

De esas películas, que no te pueden dejar indiferente, ya no es que el espectador se meta en la película, es que al película se mete en él.

Desnudos integrales, y primeros planos, hacen que naturalicemos la adicción sexual, que entremos en ella sin llegar a sentir rechazo, pero si su soledad. Su adicción al sexo acaba por convertirse, a la vez en la causa y el efecto de su soledad y su carácter destructivo. Aunque lo mantiene con cierta normalidad, hasta que irrumpe su hermana, y no de una forma causal.  Las imágenes nos hablan más que las voces, y nos hacen respirar la gran tensión sexual entre ellos que es la que más le frustra a Brandom ( Fassbender). 

McQueen, juega con planos cerrados y pausados, en contraste con ritmos acelerados en momentos de tensión.  Consigue que nos sumerjamos en la mente del protagonista, incluso que sintamos su ansiedad sin llegar a ser molesta. Ni si quiera lo juzgas, sólo tratas de entenderlo, mientras ves como se sumerge irremediablemente en un túnel sin salida.

La adicción al sexo, nos hace reflexionar sobre las obsesiones en las que nos sumergimos voluntariamente. La identidad de Brandom, sensacionalmente interpretado por Fassbender que ya trabajó con McQueen en Hunger, navega entre el orden y la estabilidad cara al trabajo. Pero su expresión máxima, donde el traje y chaqueta no tiene importancia, la encuentra en el sexo, que a la vez es la negación de sus sentimientos, se ha auto-dirigido a ser una máquina de sexo, y como tal, no hay cabida par los sentimientos, aunque estos inevitablemente florecen en forma de frustración.

Las escenas sexuales se suceden una tras otra, explícitas pero delicadas, con juegos de cámara y planos cerrados de rostros y manos que suspenden el tiempo. Nos muestra su adicción sexual en todos los planos: Chicas de una noche, prostitutas, encuentros fortuitos, porno, citas, masturbación… pero lo hacen de una forma extremadamente delicada, aunque dolorosa. Un ritmo lento que convive y apacigua imágenes violentas.

Un film más que recomendable, que narra con imágenes más que con palabras. Un fotografía perfecta, con juegos de cámaras y planos que nos cuentan lo que no se cuenta en palabras. 99 minutos en los que te sumerges en la piel de otro, sientes su soledad, rabia, deseo y frustración.